Pizarra, pizarrita, pizarrón

Sonia nos cuenta: “El objetivo de la obra “pizarra, pizarrita, pizarrón” es intervenir el espacio público, pintando una pared, con pintura de pizarra color negro con una orden o invitación viñeteada porque aquí, hoy mañana y siempre, usted, el, ellos, ellas y nosotros seremos los maestros y las maestras.

La pizarra, que la mayoría de nosotros la primera vez que la hemos visto, ha sido en la escuela o en el colegio, que ella siempre ha estado dispuesta a ser llenada, con lecciones para iluminar a los alumnos, así por más que la pizarra tenga ese carácter dadivoso, es temida por muchos alumnos, que temen pasar a la pizarra.

En la intervención planteada, se presenta la pizarra, tal como es, con su carácter impactante, pero no para ser examinado por alguien superior, como lo es el maestro en la escuela, sino como un medio de expresión fácil.

Si bien sabemos que muchas paredes se han convertido, en medio de expresión comunicación, mediante los grafitis o murales pintados o pegados, pero la funcionalidad de la pizarra, es que la gente escriba con tiza, la cual será renovada, el tiempo que sea necesario, hasta que se acostumbren a llevar su tiza. Esta funcionalidad permite, que todos los que pasen frente a la pizarra tengan la oportunidad de expresar algo, sin temor a ser criticado, más bien que escriba con la esperanza de ser leído y sentirse, ya sea aliviado o simplemente contento de haberse expresado, por más , que después su mensaje sea borrado, lo importante ya se ha hecho.

Cualquier pizarra, colocada en un lugar estratégico, tiene un fuerte impacto visual, las cuales son muy comunes para ofertar productos comerciales y en algunos lugares se utilizan para pegar noticias de interés social.

El hecho de querer expresar algún sentimiento, en una aérea pública, ya tiene un carácter social o publico, y la o las pizarras realizadas durante la BAU pretenden, ser un medio de expresión y por ende de comunicación del sector donde se ubiquen.”

Aquí tienen el resultado