Varios artistas visuales han logrado intervenir en la ciudad como un aperitivo de la Bienal de Arte Urbano, evidenciando que si bien esta se inaugura el 23 de septiembre, es un proceso que ha iniciado mucho antes con actividades orientadas a la formación y experiencias artísticas previas. Bajo esta misma lógica aún cuando este evento clausura el 8 de octubre, tampoco termina, pues se espera que los artistas hagan de las intervenciones urbanas un hábito en favor del desarrollo del arte y por supuesto de la ciudad.

 

Un buen aperitivo se sirve en cantidades pequeñas para provocar más apetito, del mismo modo que durante el desfile cívico del 15 de agosto, las obras visuales realizadas en varios puntos de la ciudad de Cochabamba le dieron un giro inesperado a una actividad tan formal, abriendo el “apetito por arte urbano” en las personas.

Jugando con el espacio

Uno de los requisitos indispensables para el arte urbano es la capacidad de jugar con el espacio como lo hizo Alejandra García con su intervención en los pasos de cebra; de pronto los pasos de cebra se resignificaban, representando algo muy alejado de lo convencional.

 

“Basura de unos, tesoro de otros”; es curioso cómo LiQ  tomó un objeto de la vida cotidiana, un basurero, modificándolo y dándole un sentido opuesto.

Provocando a la gente

Las siluetas de cadáveres realizadas por SAAR buscaban provocar a la gente haciendo del recorrido una enorme escena del crimen, como señal de algo que ya pasó pero que sigue ocurriendo.

Esta provocación se hizo evidente de igual manera con el arte acción de “A Pata Suelta” a través del cual las rayas de cebra cobraban vida e interactuaban con las personas.

Resignificando historias

Por otro lado Diego Vilar se encargó de imprimir una marcha de protesta en un muro del recorrido, reviviendo momentos que han marcado historia e insertándolos en otro contexto.

Las autoridades no podían evitar dirigir la mirada hacia estas expresiones artísticas que se han apropiado del espacio urbano, posibilitando que las personas reinterpreten el mundo que les rodea; y abriendo así el camino para la asimilación de un proyecto de mayor envergadura como lo es la BAU que inaugura el 23 de septiembre pero inicia mucho antes y que clausura dos semanas después pero se espera continúe contribuyendo al desarrollo cultural de la ciudad.